El interés compuesto es ganar intereses sobre los intereses ya generados. En vez de crecer en línea recta, tu dinero crece de forma exponencial: cuanto más tiempo pasa, más rápido se acelera. Einstein lo llamó (probablemente sin haberlo dicho, pero la idea es buena) “la octava maravilla del mundo”.
Dos palancas lo potencian: el tiempo (empezar pronto importa más que aportar mucho) y evitar fugas como comisiones altas (ver TER). Puedes verlo con tus propios números en nuestra calculadora de interés compuesto.
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