La TAE (Tasa Anual Equivalente) refleja el coste o la rentabilidad real de un producto financiero en términos anuales. A diferencia del TIN, la TAE incluye las comisiones y gastos y asume que los intereses se reinvierten, por lo que es la cifra que permite comparar productos de forma justa.
Por ley, en España la TAE debe aparecer en la información de préstamos, hipotecas y cuentas remuneradas. Regla práctica: para comparar dos ofertas, mira siempre la TAE, no el TIN. En un préstamo, cuanto menor sea la TAE, mejor; en un depósito o cuenta, cuanto mayor, mejor.
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