La inflación es la subida generalizada y sostenida de los precios. Su efecto clave es que erosiona el poder adquisitivo: 1.000 € guardados bajo el colchón compran cada año un poco menos. Con una inflación del 3 % anual, el dinero pierde alrededor de la mitad de su poder de compra en unos 23 años.
Por eso, dejar todo el ahorro en una cuenta sin remunerar es, en la práctica, perder dinero en términos reales. El concepto que conecta inflación y rentabilidad es el de tipos de interés reales (rentabilidad nominal menos inflación).
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