Los tipos de interés reales son lo que de verdad rinde tu dinero después de descontar la inflación: se calculan, de forma aproximada, como el tipo nominal menos la inflación. Si un depósito te paga un 3 % pero la inflación es del 4 %, tu tipo real es −1 %: pierdes poder adquisitivo aunque cobres intereses.
Son un “faro” para entender los mercados: cuando los tipos reales caen o se vuelven negativos, activos que no pagan interés (como el oro) ganan atractivo. Lo desarrollamos en el artículo tipos de interés reales y oro.
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